Confesiones Vegetales

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Arte y gastronomia

10 poemas para un final de verano. Por Laura Rueda

Los veranos para mí siguen siendo ese cuarto compartido con mi hermana de nuestra infancia donde siempre había un flexo nocturno iluminando un libro, cualquiera que estuviera leyendo en aquel momento. Mi hermana siempre se quejaba y yo le pedía solo un rato más para acabar un capítulo.

 

Este post podría haber sido infinito, como los mejores veranos de nuestra vida, esos que siempre vuelven y nos dan paz por unos segundos. Hay poetas que merecen todos los veranos del mundo y hay poemas que reconfortan siempre que se vuelve a ellos. Faltan muchos más nombres, tal vez quieras dejar un comentario con un poema que quieras compartir. Yo te dejo estos y te digo que estaba escuchando algunos sonidos distintos mientras los leía como The Magnetic Fields, Lole y Manuel, Zahara, Blondie, The Smiths, PJ Harvey, Florence and the Machine, Olafur Arnalds, Jùnìus Meyvant o Etta James. También será muy bienvenida una canción por tu parte. Creo que la cantidad de libros y canciones que tiene un verano es proporcional a la cantidad ilimitada de felicidad que se quedará siempre ya viviendo en nosotros.

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Marta Navarro. De su poemario “Ocho islas y un invierno”

 

Pincha aquí para ver el blog de Marta Navarro

 

 

Las cicatrices del agua

nos miran.

Sospechan que somos culpables

de todas sus heridas.

La mirada del agua

esconde ríos con cicatrices.

Pero yo no soy quien le roba su canto a los delfines,

ni quien mancha la nieve con semen azul,

no soy yo quien lidera un ejército de larvas convulsas.

No, este plato de cucharas y cadáveres

no es mío,

no me pertenece.

Aullad, aullad, lobos,

antes de que la ciudad de los milagros

nos duerma

y nos mate con sólo mirarla.

Antonio Orihuela – De su Antología personal (1995-2000): Piedra corazón del mundo

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Vivo en un mundo de gente encorvada,

pero nadie lo nota

porque todos viven de erguirse sobre alguien.

Vivo con gente que apaga la luz a las doce

y se marchita arrancando hojas al calendario,

pero se consuelan con otros

que ni siquiera saben

si estarán vivos al día siguiente.

Vivo rodeado de gente con sed,

mordiéndose constantemente los labios,

pero sólo cuando ya han comido.

Vivo subido a las palabras,

porque en ningún otro sitio

he encontrado casa.

Pincha aquí para ver el poemario de Antonio Orihuela

Ana Cañamares – De Alfabeto de cicatrices

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LAS PIEDRAS

Durante las vacaciones

recogemos las piedras

que el mar nos regala.

Son las piedras con las que luego,

en el invierno, reconstruimos

las ruinas de nuestras guerras.

No sólo les pedimos

que resistan.

También que nos recuerden

que el mar existe.

Consulta aquí el Blog de Ana Cañamares

Carmen G. de la Cueva – Fragmentos

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Sé que los muertos

huelen a moho

mi voz es la voz del pájaro,

su silencio es mi muerte

si te pierdes,

busca asilo en mi boca

donde está la huida

que los pájaros vuelan

en bandada

y cuando llega el fin

morimos solos.

Blog de poesía de Carmen G. de la Cueva

Publicación La Tribu de Frida

Luna Miguel – Fragmento de La Tumba del Marinero. Ed. La Bella Varsovia, 2013

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“Nos venden la felicidad cual refresco. La felicidad

es hidratante y dulce. La felicidad es burbujeante

y suave. La felicidad es una droga cursi

que entra por las uñas y baja por la garganta

cual aspirina triturada (el bote de las pastillas, trágatelo),

cual grumo seco de cacao (el bote de los

polvitos, trágatelo), cual aguja, punzando fuertemente

la inocencia. ¿Pero qué es la inocencia?

Alguna vez intenté responder a esa pregunta y

entonces nada volvió a ser lo mismo. Preguntarse

por la inocencia perdida es la mayor barbarie

que conozco. Mírate, has crecido, y cerca de ti

solo veo cucarachas. Y cerca de ti los insectos

saben. Qué corazón tan ridículo. Cuánta pena

dan tus bichitos en el pecho. Mis bichitos cuando

te pienso. Los bichitos en mi débito y mi

pobreza. Madurar es la pobreza. Cuando uno

encuentra cero céntimos, cero algodones, cero

esmaltes, cero respiraciones, cero palpitaciones,

cero cánceres. Cuando sabe que el dinero

es quien dicta nuestra digestión, ¿cómo se puede

ser feliz? Trabajar en lunas ficticias. Devorar

comida barata. No quiero el dinero de papá ni el

de mamá. No quiero su dinero ni su casa.

Aquí: mi novela política.

Aquí: lamer el suelo.

Aquí: la independencia.

Aquí.”

Página de Luna Miguel

Elena Medel – De Mi primer bikini

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Mi primer bikini

Sólo yo sé cuándo sobrevivimos.

Lo sé porque mis dedos

se transforman en lápices de colores.

Lo sé porque con ellos

dibujo en las paredes de tu casa

mujeres con rostro de epitafio.

Porque, a la caricia de la punta,

comienza el derrame de los cimientos

formando arco iris en la noche.

Porque, al escribir testamentos

en el suelo, se remueven las vísceras

de azúcar, y trepan tus raíces.

Grabo versos de colores fríos

en tu piel, de arquitrabe a basa,

y les llueve y los diluye, y compruebo

que la lluvia suena como hacen al caer

las canicas brillantes y naranjas

que cambiaba en el patio del recreo,

poco antes de calzar mi primer bikini.

Hoy guardo las canicas, como un apagado

tesoro, en los huecos de otras espaldas.

Pinto también en la terraza de enfrente

un jardín de lápidas cálidas y hermosas.

Trazo como una medusa de bronce,

un paraíso de cadenas hendiendo en mantillo

el valle diminuto que proclama que es frágil

y sin embargo, dirás tú, sobrevive.


Pincha aquí para ir a la página de Elena Medel

Gloria Fuertes – Todo el pasado

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Todo el pasado se quiere apoderar de mí

y yo me quiero apoderar del futuro,

me dislocan la cabeza para que mire atrás

y yo quiero mirar adelante.

No me asustan la soledad y el silencio,

son los lugares preferidos de Dios

para manifestarse.

Mi eterna gratitud a los que me quieren,

siempre les recordaré a la hora del sol.

No puedo detenerme,

perdonad, tengo prisa,

soy un río de fuerza, si me detengo

moriré ahogada en mi propio remanso.

Pincha aquí para ir a la Fundación Gloria Fuertes

Almudena Vega-  Sudario

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Son extraños los males que los hombres inventan

y es tan simple la muerte…”

Chantal Maillard

He mamado de la luz

de la forma más obscena que conozco

pero aún, señor, no me he iluminado.

He nacido junto a los hombres

pero no con ellos.

¿La semilla?

El esqueleto es la semilla.

La piel está ahí,

sujetando el movimiento;

una cuerda que nos ata para caber.

La piel separa la impermanencia

de lo eterno:

la piel intenta retener la eternidad.

Señor, que la palabra caos quepa

en la palabra cosa

hace que no me fie.

La piel de la fruta se come

a veces,

a veces tiene espinas:

herir una piel con otra

pues es

el daño

la eyaculación del límite.

Pero el hueso está dentro,

dentro, moviéndose a oscuras,

caminando, sin verlo, por el mundo:

morir es volverse del revés.

La muerte es una herramienta

desde que pronunciamos yo.

Blog de Almudena Vega

María Ramos – Sacado de Un grabado y tres poemas, publicación en el blog La Tribu de Frida.

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Yo no soy un pájaro muerto

aunque a veces sea

tan fría

y parezca

que todo se ha consumido

bajo la pequeña

piel

de mi pecho

Soy más soy más soy más

que un nacimiento

extendido

sobre mí

como una tela mojada

más

que una carencia cualquiera

y que el avance ciego de los insectos.

Desnuda soy

una manada de ciervos.

Púrpura,

no un pájaro muerto.

Yo soy quien lo contempla

mientras dice ¿qué has hecho?

¡bicho estúpido! ¿por qué lo has hecho?

Buscando amor como la sangre.

No soy un pájaro muerto

sino el pájaro

que levanta las alas

y se agita

en primavera.

El que mueve el cuello

y busca a las hembras

con gusanos en la boca.

Blog de María Ramos: http://nosoybonita.blogspot.com

José Ángel Valente – El adiós

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Entró y se inclinó hasta besarla porque de ella recibía la fuerza.

(La mujer lo miraba sin respuesta.)

Había un espejo humedecido que imitaba la vida vagamente. Se apretó

la corbata, el corazón, sorbió un café desvanecido y turbio, explicó sus

proyectos para hoy, sus sueños para ayer y sus deseos para nunca

jamás.

(Ella lo contemplaba silenciosa.)

Habló de nuevo. Recordó la lucha de tantos días y el amor pasado. La

vida es algo inesperado, dijo. (Más frágiles que nunca las palabras.

Al fin calló con el silencio de ella, se acercó hasta sus labios y lloró

simplemente sobre aquellos labios ya para siempre sin respuesta.

Poemas de José Ángel Valente

Artículo escrito por Laura Rueda

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